Cando morra
non celebredes aniversarios
do tempo que non tiven
xuntádevos
na data do meu nacemento
e contade as veces
que se encheron os meus pulmóns
de bágoas e apertas
e se morredes conmigo
entón
que me lembren as letras
quentes
coma o meu corpo ferido.
miércoles, 29 de febrero de 2012
domingo, 19 de febrero de 2012
LAS TRES EN PUNTO
Veo junto a su reloj unos números grabados en la piel. Me acerco a él flotando en la ingravidez de la discreción. Podría ser el código de identificación de un ex presidiario. La piel de sus manos es demasiado delicada. No creo que haya sido detenido. La voz masculina del tren avisa del nombre de la próxima estación. Quizá sea un tatuaje que descifre el nombre de su amante. Observo su ropa. Creo que la pasión no juega con un traje de Armani y unos zapatos de Carolina Herrera. Demasiado frívolo. Me siento a su lado sin respirar. Es posible que sea un tuberculoso recién diagnosticado que pretenda provocar una pandemia. El hombre se levanta y se mira la piel: junto a su reloj de manillas congeladas, dibuja con un rotulador negro una línea que señala el número tres de los grabados. Me mira y sonríe: “Es la hora de comer. Qué puntual es este tren”. Lo observo desde el cristal de la puerta del vagón. Me limpio las legañas y bostezo recordando aún el olor de mi pijama. A las nueve de la mañana, le hago un guiño en punto a otra realidad. En el mismo tren. A la misma hora.
domingo, 12 de febrero de 2012
LA CREMALLERA
Se dibuja una sonrisa mellada en su rostro como una cremallera cuyos dientes hace tiempo que no encajan. Incisivo-canino-molar en la parte derecha de la boca. Canino-premolar en la parte izquierda. ¡Una pieza por cinco gramos! ¡Vendo la muela por una cucharilla! Por cada chute el Ratón Pérez sufre una angina de pecho. Siete piezas después, el roedor muere desnutrido y sin trabajo. La cremallera también se cierra. Joven. Demasiado joven. Los cadáveres son envueltos en papel de plata y enterrados bajo una capa de desesperanza seca. Nadie les llora.
jueves, 9 de febrero de 2012
CAMINA AMOR
Escuché tus pasos sobre la arena
desde el eco de la última marea
y con tus pies sobre los míos
caminamos entre un mar de condicionales
recorrí tus caricias de sal
con la yema de mi lengua
tatuada sobre tu boca
marejada
pisadas sumergidas
bajo la arena mojada
por el peso de mis dudas
y las dunas de tus promesas.
desde el eco de la última marea
y con tus pies sobre los míos
caminamos entre un mar de condicionales
recorrí tus caricias de sal
con la yema de mi lengua
tatuada sobre tu boca
marejada
pisadas sumergidas
bajo la arena mojada
por el peso de mis dudas
y las dunas de tus promesas.
domingo, 5 de febrero de 2012
NO ENCIENDAS LA LUZ
Desde la sombra te ocultas
sombra
secuestrada por las pisadas
rápidas/ lentas/ rápidas/ lentas
esclava del sol
suplicas
sujetando negra
los tobillos de tus amos
pero al revés
mueres en la oscuridad triste
después del fuego
y descansas duermevela
de oeste a este
hasta dibujar el segundero
que mide el tiempo del cuerpo dueño
que proteges/ vigilas/ acompañas
y te ocultas fría
porque nunca
nunca
podrás
ver el sol.
lunes, 30 de enero de 2012
SORBOS SIN RUMBO
Saboreando la palabra, dio otro trago largo al batido de sentimientos, que le hizo reír esta vez. El primer sorbo había sido de lágrimas y angustia, y se había atragantado con las letras a de aquellas dos palabras. Con una cucharilla removió el amor con la ira, y la gratitud con la venganza. Sentimientos ahogados en el fondo de un vaso infinito. Apartó, como quien sopla la sopa caliente, la palabra duelo. En su garganta, se clavó su ele como una espina. No podía respirar. Bebió con ansia el resto del batido para hacer desaparecer aquel dolor. Una sobredosis de sentimientos inundó sus venas de latidos desordenados. Se subió a la cucharilla y se deslizó, con los ojos cerrados, hasta el fondo del batido. Se ahogó enredado en la palabra paz.
sábado, 28 de enero de 2012
LA AMENAZA DEL SILENCIO
La Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas de mil novecientos noventa y dos regula en su articulado el silencio administrativo. Ésta es la materia que expondré en esta ponencia. Les animo a participar y hacer así el curso más ameno, dado que el contenido del mismo es un poco… árido. Joder, se van a dormir. Treinta caras bostezando. El artículo cuarenta y dos de la misma Ley, como ustedes bien saben, obliga a la Administración a dictar resolución expresa en todos sus procedimientos. Parece que están muertos, no sé si me están mirando a mí o soy transparente y miran directamente a la pared… El apartado tres de este artículo introduce ya el silencio, estableciendo que será la Administración la que notifique en su resolución los efectos del mismo al administrado. Muertos, parece que están todos muertos. Solo veo caras pálidas. Caras inmóviles. No tienen expresión. Me han metido en un aula con treinta muertos. Son los artículos cuarenta y tres y cuarenta y cuatro de la Ley de Régimen Jurídico los que regulan el silencio, diferenciando sus efectos según se trate de procedimientos iniciados a instancia de parte o de oficio. ¡Escriben! ¡Los muertos escriben! Parecen zombis. Una clase llena de zombis nauseabundos. En cualquier momento empezarán a caer brazos al suelo, o cabezas encima de las mesas. Al menos el aula se teñiría de rojo... El artículo cuarenta y tres establece como regla general el silencio positivo, excepto en los casos tasados, como, entre otros, que se transfieran facultades a terceros sobre el dominio o servicio público, así como los procedimientos de impugnación de actos y disposiciones. Los zombis no conocen el derecho administrativo. Estos tíos están escribiendo mi necrológica. La chica de la primera fila me ha sonreído. Me lo imagino: “Fallecido ponente mientras impartía un curso sobre el silencio en la Administración. Haciendo honor al título varios alumnos lo acuchillaron sin que ningún ruido pudiera alertar al personal de seguridad” Me estoy acojonando. La estimación por silencio administrativo tiene a todos los efectos la consideración de acto administrativo finalizador del procedimiento. Estoy sudando. Mierda. Que no se den cuenta de mi miedo. Que no se den cuenta de mi miedo. Que no se den cuenta… En los casos de estimación por silencio, la sudoración expresa… perdón… la resolución expresa posterior a la producción del acto solo podrá dictarse de ser confirmatoria del mismo. El tipo obeso de la segunda fila también escribe. Otra necrológica: “Hombre mórbido se sienta sobre su ponente hasta esparcir sus sesos por el suelo, mientras decenas de zombis se alimentan de los conocimientos del fallecido” Es eso, se van a comer todo lo que sé. Putos ignorantes. En el caso de desestimación por silencio administrativo, la resolución posterior al fallecimiento… digo… vencimiento del plazo, se adoptará por la Administración sin vinculación al sentido del silencio.
Mierda, ¡mierda! No me puedo poner nervioso. Olerán mi miedo. Seguro que ya lo saben. Están preparando la manera de eliminarme. Los dos chicos de la segunda fila se acaban de pasar una nota. Lo he visto. Es su estrategia. Habrán decidido quién atacará primero. Cómo lo hará. Se están organizando. Treinta putos zombis. Tengo que salir de aquí. En los procedimientos iniciados por asesinos, según el artículo cuarenta y cuatro, se producen los siguientes efectos. Se han despertado. Joder. Están moviendo los ojos. Las cabezas. Se miran… Vale, tranquilo, piensa rápido. Si del procedimiento se derivan cadáveres, los interesados entenderán desestimadas sus pretensiones de salvarse, por silencio. Hace mucho silencio aquí, ¿no les parece? Podríamos abrir las ventanas. Sí, esa de la derecha. Gracias joven. No, esa no es una opción, no puedo saltar. Estamos en un segundo piso. Me rompería las piernas. En los procedimientos en que la Administración ejerza potestades amenazadoras, o de intervención, los zombis producirán la caducidad. Joder, no sé qué estoy diciendo. Eso, la caducidad. Se están levantando. Me miran. Mierda. Vienen hacia mí. Como decía, la resolución que declare la caducidad ordenará el archivo de las necrológicas. ¡Las putas necrológicas! ¡Sacad las putas necrológicas! ¡Sé quiénes sois cabrones! ¡Que nadie se acerque a mí! ¡Nadie! ¡Ni un solo paso! ¿Habéis entendido? ¡Ni un solo paso zombis de mierda! La ventana. Aire… Puedo escapar… La ventana…
Mierda, ¡mierda! No me puedo poner nervioso. Olerán mi miedo. Seguro que ya lo saben. Están preparando la manera de eliminarme. Los dos chicos de la segunda fila se acaban de pasar una nota. Lo he visto. Es su estrategia. Habrán decidido quién atacará primero. Cómo lo hará. Se están organizando. Treinta putos zombis. Tengo que salir de aquí. En los procedimientos iniciados por asesinos, según el artículo cuarenta y cuatro, se producen los siguientes efectos. Se han despertado. Joder. Están moviendo los ojos. Las cabezas. Se miran… Vale, tranquilo, piensa rápido. Si del procedimiento se derivan cadáveres, los interesados entenderán desestimadas sus pretensiones de salvarse, por silencio. Hace mucho silencio aquí, ¿no les parece? Podríamos abrir las ventanas. Sí, esa de la derecha. Gracias joven. No, esa no es una opción, no puedo saltar. Estamos en un segundo piso. Me rompería las piernas. En los procedimientos en que la Administración ejerza potestades amenazadoras, o de intervención, los zombis producirán la caducidad. Joder, no sé qué estoy diciendo. Eso, la caducidad. Se están levantando. Me miran. Mierda. Vienen hacia mí. Como decía, la resolución que declare la caducidad ordenará el archivo de las necrológicas. ¡Las putas necrológicas! ¡Sacad las putas necrológicas! ¡Sé quiénes sois cabrones! ¡Que nadie se acerque a mí! ¡Nadie! ¡Ni un solo paso! ¿Habéis entendido? ¡Ni un solo paso zombis de mierda! La ventana. Aire… Puedo escapar… La ventana…
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