martes, 24 de abril de 2012
cierro los ojos
y hace frío
de color negro
la luna derretida
esparce carámbanos
que juegan al escondite
con la oscuridad
gateo tu rastro
hambrienta de amor
soy animal miedo
carnívora de tus besos
y de tu piel
en este invierno condena
aún bebo
del arrullo de tu voz
supervivencia
de mi color /calor
casi negro.
sábado, 14 de abril de 2012
RAYUELA
Durante los próximos dos meses vamos a repartir versos y besos en prosa por la geografía española. Así que es posible que la chica del gorrito de paja se esconda en alguna ocasión detrás de esa ventana abierta, no antes sin avisaros en EVENTOS REVERSIBLES. Con menos entradas, y más salidas, seguiremos compartiendo palabras. Os espero en el salón de este Mundo, junto a la chimenea, o con los ojos cerrados y el corazón abierto, detrás de la ventana. Gracias una vez más. A todos.
jueves, 29 de marzo de 2012
Con paréntesis
Hemos hecho la maleta, apagado las luces y cerrado la puerta con dos vueltas de palabras elegidas al azar. El Mundo de Nena se va de vacaciones hasta mediados de este mes. Un abrazo a todos y muchas gracias por compartir tanto, y tantos.
martes, 27 de marzo de 2012
AMARILLO VIENTO
Los brazos
tan abiertos
despegan
de otro miércoles
pieza celeste
quiero volar
y salto
marioneta
amarillo viento
gaviota aprendiz
y después
un segundo
dos, tres, cuatro, cinco
vuelo
sin hilos
y sin alas
como los pájaros muertos
como el granizo
grito
y mis manos
tocan ahora el mar
mis brazos
fríos
la boca
llena de olas
y mis piernas
se sumergen
también
hasta la punta de mis dedos
que miran el cielo
que ahora no veo.
tan abiertos
despegan
de otro miércoles
pieza celeste
quiero volar
y salto
marioneta
amarillo viento
gaviota aprendiz
y después
un segundo
dos, tres, cuatro, cinco
vuelo
sin hilos
y sin alas
como los pájaros muertos
como el granizo
grito
y mis manos
tocan ahora el mar
mis brazos
fríos
la boca
llena de olas
y mis piernas
se sumergen
también
hasta la punta de mis dedos
que miran el cielo
que ahora no veo.
martes, 20 de marzo de 2012
LAS FLORES DE PAPÁ
Aquella tarde papá regresó a la tumba entristecido. Había visto a mamá con su nuevo amante, el tercero desde que había muerto hacía un par de años.
Papá, como todos los días, desplazó la losa que le sepultaba hacia la derecha, torciendo la lectura inscrita sobre ella: “Tu mujer no te olvida”. Una vez en pie, se sacudió el polvo y la tierra de los huesos. Se colocó la gorra de pana sobre el cráneo y se metió las manos entre los huesos de las caderas mientras masticaba una hoja fresca.
Caminó despacio hacia la habitación de mamá después de saludarme levantando la mano como si llamase a un taxi, o como si fuésemos viejos conocidos. Me molestaba que aquel tipo interrumpiese todas las tardes mis juegos. Después de todo, casi no habíamos coincidido vivos.
Un día más, se asomó a la ventana de mamá.
Escuché cómo sus dientes chocaban una y otra vez como unas castañuelas. Nunca supe si se trataba de rabia o de pena, porque no lloraba, ni gritaba. Pero era suficiente para saber que mamá tenía otra vez compañía.
Papá regresó a su tumba mientras lo espiaba desde mi cuarto. Creo que sentía que el peso de sus huesos se hacía cada vez más grande porque por el camino se deshizo de un fémur, una tibia y cinco costillas.
Desde entonces no lo vi más, pero mamá tuvo un ataque de nervios cuando le fue a llevar flores la última vez y leyó sobre su tumba: “Olvídame”
Papá, como todos los días, desplazó la losa que le sepultaba hacia la derecha, torciendo la lectura inscrita sobre ella: “Tu mujer no te olvida”. Una vez en pie, se sacudió el polvo y la tierra de los huesos. Se colocó la gorra de pana sobre el cráneo y se metió las manos entre los huesos de las caderas mientras masticaba una hoja fresca.
Caminó despacio hacia la habitación de mamá después de saludarme levantando la mano como si llamase a un taxi, o como si fuésemos viejos conocidos. Me molestaba que aquel tipo interrumpiese todas las tardes mis juegos. Después de todo, casi no habíamos coincidido vivos.
Un día más, se asomó a la ventana de mamá.
Escuché cómo sus dientes chocaban una y otra vez como unas castañuelas. Nunca supe si se trataba de rabia o de pena, porque no lloraba, ni gritaba. Pero era suficiente para saber que mamá tenía otra vez compañía.
Papá regresó a su tumba mientras lo espiaba desde mi cuarto. Creo que sentía que el peso de sus huesos se hacía cada vez más grande porque por el camino se deshizo de un fémur, una tibia y cinco costillas.
Desde entonces no lo vi más, pero mamá tuvo un ataque de nervios cuando le fue a llevar flores la última vez y leyó sobre su tumba: “Olvídame”
jueves, 15 de marzo de 2012
ENCRUCILLADO
nai, pai, nai, pai nai
mece doce durmir branco
bañeira, comida, espido
coche, xoguete, roupa
chan amigo
pola miña parte son
ou creo ser
palabras
xustaposición ao cadrado
capitais, ríos, oracións
e unha Rayuela
vagalume, fillo, e un reloxo
que conta os meus segundos
encrucillados
pola miña parte
quixen ser
palabras
versos dun corazón afogado
versos dunha mala dixestión.
mece doce durmir branco
bañeira, comida, espido
coche, xoguete, roupa
chan amigo
pola miña parte son
ou creo ser
palabras
xustaposición ao cadrado
capitais, ríos, oracións
e unha Rayuela
vagalume, fillo, e un reloxo
que conta os meus segundos
encrucillados
pola miña parte
quixen ser
palabras
versos dun corazón afogado
versos dunha mala dixestión.
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